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Azul

¡Intenté arrancarla de mi corazón!
¡buscando excusas para odiarla!
Intenté que me odiara y yo…
caí bajo y no quise levantarme.

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No Hay Eternidad I

Tuve los besos de un ángel caído,
besos que me elevaban al cielo.
De sus labios brotaba el cálido rocío,
que solía derretir mi corazón de hielo.

Tuve una flor entre mis dedos,
pero dejé que el mismo sol cada día
destiñera el azul de sus sueños
y también nuestra alegría.

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Etérea Silueta

Etérea silueta de mil perfecciones,
caída desde un cielo sin sol.
Inocencia que oculta mil perversiones,
pasión que clama mi débil voz.

¡Beso que se hace irrealizable!
¡Cuerpo que nunca tocará mi piel!
¡Ojos de profundidad insondable!
¡Alma que jamás podría serme fiel!

Intocable muñeca de mil porcelanas,
nacida en un agónico otoño azul.
Oh tierna hoja que de mí cae lejana…

¡Noche que se hace interminable!
¡Corazón que no ilumina mi luz!
Oh amor inalcanzable…

En el Silencio

Revelé los suspiros del silencio,
al esplendor de la musa mía.
Seguiría riendo a su lado edénico,
si hubiera congelado mi corazón, aquel día…

Su nombre hace eco en mi mente
y corta la piel de mis brazos.
Lo que fue aún late en el presente
y sólo sé que la extraño. La extraño…

Su corazón encerrado, no lo quise ver.
Cuántos «te amo», recuerdo con un suspiro…
todas esas veces que fingió y fingí.

Jamás hubo un futuro, que pudo ser.
Nunca existió un verdadero respiro,
pero aún la respiro dentro de mí…

¡Os Invoco!

¡Os invoco, espíritus sin emociones!
Extirpad de mi alma, sus aflicciones…
¡Os invoco, espíritus jamás amados!
Y destruid este corazón desangrado…

¡Que mi amor sea vil y desquiciado,
sea la excusa que alimente mi pecado!
No necesito lástima… ¡ni consuelo!
Necesito pasión para seguir mi vuelo.

¡Dadme alas hechas de indolencia
y ojos hechos del más frío hielo!
Dadle veneno a su ausencia…

Que si no es ella, ¡que nadie sea!
¡Os invoco, Caídos y Sedientos!
Bebed mi esperanza, ¡y escupidla lejos…!

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No Hay Eternidad II

Tuve la pasión de una musa prohibida
desde el primer beso que me obsequió.
Una y mil veces fue mía,
una y mil veces nuestra carne congenió.

Tuve la lujuria que encendían
las caricias libertinas que adoraba.
Los orgasmos que la enloquecían,
la obscenidad que ocultaba.

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Siempre

Le mostré placeres ignotos
que juntos solíamos sentir.
Sé que siempre buscará en otro,
lo que encontró en mí.

Caí ante la luz azulina,
que a mis ojos cerrados complacían.
Cedí ante la carne adictiva,
que saciar mis deseos solía.

¡Nunca vimos juntos una noche!
Quise verla a través de sus ojos
y encarnada entre sus labios.

Supe cómo tocarla y dónde.
Supe dónde besarla y cómo…
pero nunca supe realmente, cómo amarla…

Era Tan Bella

Era tan bella, cuando su pasión enloquecía
y una luz envolvía su figura sensual.
Cuando al mirarla, ella su alma encendía
y sus ojos me atrapaban cual divino espiral.

La iluminaban colores asombrosos,
revolucionando todo a mi alrededor.
¿Y cómo describir su cuerpo majestuoso?
¡Si el mismísimo Dios veneraría su creación!

Era sublime y casi intocable,
como si el propio cielo surgiera desde sus pies
a su cabello fino difícilmente imaginable.

La vi desnuda. Sin artificios ni maquillaje.
Era tan bella, ¡envidia entre mis ángeles!
Verla un segundo, era verla una eternidad…

Ella

Ella, la fantasía que deseaba.
Yacía el Edén en sus ojos rubí.
Admiré el talento que manaba,
cuando solía tocar su violín.

Amé sus expresiones y gestos,
su perfume de dulce frambuesa.
Me drogaba con sus besos,
deliraba sólo al verla.

Descuidé los principios inmortales,
que debí nutrir con simples detalles
y me convertí en uno más del montón.

Pero aquel, jamás podrá escribirle poemas,
ni trazar la perfección de sus siluetas,
como una vez lo hice yo…

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No Hay Eternidad III

Tuve todos mis deseos, justo a mi lado,
maravillosos momentos de pura pasión.
Tuve mi vida, sujeta de sus manos
y de un instante a otro se esfumó.

Tuve la sonrisa, de la luna encarnada
que cantando solía regalarme su voz.
A veces… muy triste la encontraba
y cerraba mis ojos – sabía la razón… -

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Alma Mía

¡Alma mía! ¡Alma mía! ¡¿Por qué me has abandonado?!
¡Por qué! ¡Por qué! ¿¡Por qué aún te amo!?
¡Vuelve a mí! ¡A mis brazos! ¡A estos… tus labios!
vuelve, vuelve y bésame… por una última vez…

Y así, mi vida habrá por fin terminado,
así… mis lágrimas podrán al fin descansar.
Y las cenizas de este corazón desdichado
volarán libres hacia el amor que no pudo alcanzar…

¡Vete! ¡Vete tú y tus mentiras que aún escucho!
¡Vete! ¡Vete tú y tus sueños al viejo mundo!
¡Ódiame! ¡Despréciame! oh ángel, oh divina maldición…

¡Alma mía! ¡Alma mía! mi corazón has desgarrado,
ya no puedo estar a tu lado sin pensar en besarte.
Vete… por favor, vete… así como yo me iré…

Eres y Soy

Eras momento, yo tu eternidad.
Tú el olvido y yo el recuerdo.
Eras alma, yo tu cuerpo.
Tú el inicio y yo el final.

Eras musa, yo tu poeta.
Tú la belleza y yo el admirador.
Eras voz, yo tu silencio.
Tú el sentimiento y yo la razón.

Eras mi rencor, mi odio.
Eras ángel, y también demonio.
Mi lujuria y mi amor.

Eras aquella, que yo amaba.
Eras todo, ahora soy nada.
Tú eres y yo soy…

Azul

No hay más belleza que admirar,
se ha ido su silueta etérea.
No hay sentimientos que expresar,
la musa se cansó del poeta…

Olvidé quién era aquella.
No existe nombre ni apellido.
Desconozco qué será de ella.
Sólo sé, que se ha ido…

Una parte de mí aún grita por dentro,
pero no escucho a quién llama.
«Desearía que no fueras tú…»

No existe ya, ha muerto.
Sólo queda su alegre mirada,
que evoca el triste azul…

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No Hay Eternidad IV

Tuve el amor que tanto anhelaba,
una mentira inocente y preciosa.
Cierro los ojos y ya no hay nada,
dónde antes habitaba mi diosa.

Mis alas se han roto y estropeado,
nunca más podré volar con redención.
Porque mi amor se ha congelado,
en un instante eterno de desilusión…

~

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